El inca Atahualpa, el primer trebejista americano, a 476 años de su asesinato

Escrito el Martes, 23 Junio, 2009 y archivado en Apostillas, Homenaje. Puedes opinar la noticia, o dejar un trackback desde tu propio sitio.

Atahualpa el ùltimo Emperador Inca, gran trebejista

Atahualpa el ùltimo Emperador Inca, gran trebejista

La realización en San Luis (Argentina), tierra de huarpes, extremo sur de la influencia del antiguo incanato, de un trascendental certamen internacional de ajedrez,

Por Fernando Del Corro (x)

y ahora en Mar del Plata (Argentina) de un certamen juvenil del MERCOSUR de ese deporte constituye una suerte de reivindicación histórica del primer practicante del juego-ciencia en tierras americanas, el emperador Atahualpa, asesinado por las huestes de Francisco Pizarro en 1533.

El ajedrez había llegado a España en manos de los musulmanes que lo llevaron desde el Cercano Oriente, más allá de lo difuso de su origen (la mayoría lo sitúa en la India). En el Siglo XVI, el de la gran conquista y saqueo americano, estaba ampliamente difundido en el reino de Carlos I al punto de que a mediados de esa centuria vivió el extremeño Ruy López de Segura (1540-1580), nacido en Badajoz, el primer teórico de este deporte, recordado hoy por la más famosa de las aperturas (P4R o E2-E4 en la moderna anotación) y por haber sido el difusor del llamado “peón al paso”.

La cuestión es que entre las huestes del analfabeto Pizarro llegaron a tierras de la gran cultura de los incas varios aficionados al ajedrez, como Hernando de Soto (de quién es homónimo el famoso autor peruano analista de las economías informales), Alonso de Riquelme (tesorero de la expedición), Juan de Rada, Blas de Atienza, Francisco de Chaves y algunos otros cuyos nombres no quedaron consignados. Todos ellos se juntaban al atardecer a jugar en la vivienda asignada como prisión a Atahualpa en Cajamarca, para lo cual habían pintado sobre mesas de piedras dos grandes tableros, según las crónicas de la época.

Atahualpa había desarrollado una amistad con el capitán Hernando de Soto, a cuyo lado se sentaba todas las tardes a la hora de las partidas. El inca había aprendido a hablar castellano en menos de un mes, según se sabe, y poseía una notable inteligencia, pese a lo cual todos creían que no entendía nada de lo que sucedía con el desplazamiento de los trebejos sobre las mesas por filas y columnas.

Después de unos dos o tres meses, estando jugando Riquelme y de Soto, este fue a mover un caballo, pero Atahualpa tocó el brazo de su amigo y le señaló: “¡No, capitán, no!, ¡El castillo!” (por la torre). Ante la sorpresa general Hernando de Soto no alcanzó a tocar el caballo y tras analizar la posición, movió la torre y unos pocos movimientos después Riquelme estaba derrotado (existe una probable reconstrucción de esa última parte de la partida que incluye algunos sacrificios de piezas).

Desde entonces Atahualpa fue invitado a jugar por de Soto y los restantes ajedrecistas, menos por Riquelme, aunque el Inca sólo aceptaba jugar con el primero. Una versión de sus negativas que ha llegado hasta nuestros días dice que por intermedio de su intérprete, el aborigen Felipillo, aunque en verdad no lo necesitaba, solía responder: “Yo juego muy poquito y vuesa merced juega mucho”.

Atahualpa había sido tomado prisionero el 15 de noviembre de 1532. De su asesinato no hay fechas precisas (24 de junio, 26 de julio y 29 de agosto de 1533). Lo que sí se sabe es que Pizarro convocó a un consejo de 24 para decidir la suerte del Inca, ya que él dudaba al respecto, incluso porque se había pactado un rescate que el soberano había cumplido. La condena a muerte, en razón de varios ridículos delitos (fratricidio, poligamia, idolatría) que se le imputaron, fue por trece votos, uno de ellos el de Riquelme, contra once. Un juicio farsesco y un fallo tan absurdo que hasta así lo reconoció Carlos I el 21 de mayo de 1534 en una carta dirigida a Pizarro. Siglos después coincidió con ello el libertador Simón Bolívar y hace pocas décadas también el célebre penalista español Luis Jiménez de Asúa.

Gaspar de Espinoza fue quién en su momento escribió al rey Carlos I protestando por lo sucedido, lo que motivó la respuesta del monarca. Todo alrededor de un juicio en el que el ajedrez tuvo mucho que ver. Juan de Rada y Hernando de Soto fueron entre los que votaron por declarar absuelto al Inca (de Rada hasta presentó luego una apelación) y Riquelme entre los que lo hicieron por la condena a muerte. No faltan los que hayan dicho que si no hubiera sido por aquella célebre partida, Atahualpa habría salvado su vida.

LA PRESUNTA RECONSTRUCCION

1.Th1!!, Axh1

2.Ch3!!, g4xh3

3. Dg3++, mate

Blancas: Hernando de Soto

Negras: Alonso de Riquelme

La fantástica combinación que se atribuye a Atahualpa.

(x) Periodista, historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA en “Historia Económica Argentina” y subdirector de la carrera de “Periodismo económico” y colaborador de la cátedra de grado y de la maestría en “Deuda Externa”, de la Facultad de Derecho de la UBA. Asesor de la Comisión Bicameral del Congreso Nacional para la Conmemoración del Bicentenario 1810-2010. De la redacción de MERCOSUR Noticias.




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